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Curador curandero

Durante las últimas décadas, el curador se ha convertido en el agente central del dispositivo exposición, el productor post-fordista por excelencia de la economía simbólica de las bienales y de las ferias de arte. En calidad de interfaz entre la institución, el artista, el público y la crítica, el curador emerge como un reorganizador cognitivo que transforma la obra en un producto capaz de circular en la industria cultural museística.

Si la expresión traduttore, traditore! señala la infidelidad como condición inherente a la práctica de la traducción, al formular curador, curandero! invocamos esta figura como un lugar de condensación de diferentes relaciones de poder en el sistema del arte. En el caso del traductor, su figura transita entre dos o más sistemas simbólicos dados y busca el orden de verdad en el discurso. El curador, por su lado, se mueve en la producción de herramientas para dar sentido a la materialidad, a los discursos. Si el traductor/traidor puede ser infiel a una verdad, el curador/curandero puede revestir “de verdad” una práctica artística.
Para analizar la complejidad de las relaciones entre saber y poder en las que se desarrolla la práctica curatorial, pensamos el curador contemporáneo como una entidad policéfala que concentra en su persona los supuestos poderes demiúrgicos del artista y los poderes legitimadores del crítico de arte.

Varios agentes del contexto artístico de Barcelona reflexionan sobre la transformación crítica del papel del curador y proponen otras modalidades de intervención a partir de sus propias experiencias.

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  • Equipo Palomar
  • Mesa redonda / Feria Swab
  • Viernes 3 de octubre 2014